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Parques naturales, jardines y caminos de ronda

Además de su espléndida fachada litoral, parte de la cual es todavía hoy totalmente virgen, y de los encantadores paisajes del Empordà, las comarcas gerundenses tienen magníficos parques naturales y espacios protegidos. Es imprescindible visitar el parque natural marítimo-terrestre del cabo de Creus, recortado y abrupto; así como el parque natural de los Aiguamolls de l’Alt Empordà, excepcional para la observación de aves; o del Montgrí, las islas Medes y el Baix Ter, bien conocido por la práctica de deportes náuticos, especialmente del submarinismo. Un poco más alejado de la Costa Brava encontramos el Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa, con una cuarentena de conos volcánicos y más de 20 coladas de lava.

 

En la Costa Brava se hallan cuatro jardines botánicos de gran belleza, todos ellos unen a la exuberancia de flores y plantas un cuidado paisajismo, con elementos arquitectónicos y artísticos e impresionantes vistas al mar. El jardín botánico Marimurtra está situado sobre los acantilados al norte de Blanes, que dispone de más de cuatro mil especies y espectaculares vistas al mar. No demasiado lejos, encontramos el Jardín Tropical Pinya de Rosa, que destaca por su impresionante colección de plantas suculentas y cactus. Un poco más al norte, podemos disfrutar de los Jardines de Santa Clotilde, en Lloret de Mar, inspirados en el renacimiento italiano, entre sus caminos, terrazas y escalinatas bordeadas de cipreses, resplandece el mar creando escenarios únicos. Finalmente, el Jardín Botánico de Cap Roig de Calella de Palafrugell, rebosante de plantas de flor, enamora por su cromatismo excepcional y los caminos llenos de rincones donde detenerse a descansar.

 

Los caminos de ronda sestán situados prácticamente a la orilla del mar, que bordean la Costa Brava desde Blanes hasta Portbou. Perfectamente señalizados, hay diferentes niveles de dificultad, tanto si deseamos hacer un paseo tranquilo como una caminata más intensa, pero todos nos ofrecen el placer de caminar junto al mar y descubrir pequeñas calas y playas escondidas. Los caminos de ronda nos permiten acceder a rincones de un gran valor paisajístico, un nuevo y placentero uso para caminos que originalmente se utilizaban para controlar el contrabando en el litoral de la Costa Brava.